miércoles, 29 de julio de 2009

Urgencias Hospitalarias



Nunca mejor dicho que hospitalarias, no sólo por ser en un hospital, sino también, por su hospitalidad. Os cuento una experiencia personal que viví esta misma semana al acudir al médico. Primero llamé al seguro que muy eficazmente me remitió a la Sociedad Española (hospital privado de Montevideo), y con gran asombro comprobé la profesionalidad de la señorita que me atendió por teléfono, ya que nada más llegar a la ventanilla de urgencias me estaban esperando (sí, sí, esperando tenían mis datos, mis síntomas y casi mi diagnóstico). Doy pasaporte y espero cinco minutos, sale la enfermera a llamarme y cruzo con ella unas puertas automáticas que separan a los sanos de los no tan sanos... Todo se desarrolla con normalidad hasta que me meten en un box de esos que tienen una camilla, mil aparatos y una cortinita blanca. Me siento en la camilla y espero, espero a la vez que escucho casi todas las dolencias de los demás pacientes, una ciática, un semi-infarto, una indigestión, etc. Llega el doctor, muy simpático, me dice que tengo acento de Madrid (jódete), me pregunta, le cuento y: me entra la tos (que mala suerte), tampoco tenía mucha, pero no está el horno para bollos y veo que el facultativo en cuestión (y detector de acentos) se esconde detrás de la cortina y pide a gritos que me pongan un tapabocas!!!! Por favor, que susto, pensé que tenía la A, la B y la C todas juntas. Vienen con el tapabocas, me colocan la mascarilla y pide una placa y una hemografía (hablan así de raro). Total que llega la enfermera con el kit de extracción, mientras me saca 3 jeringuillas de sangre me cuenta que estudió publicidad pero que como puedo observar la cosa no está muy bien (me quedo mucho más tranquila, vamos como si yo me hiciese enfermera ahora) y me deja clavada la aguja junto con un accesorio de tres agujeros que no me hizo nada de gracia llevar colgando hasta que salí de allí. Voy hacia rayos (para la placa), casi me desmayo con la aguja colgando y la sensación de viajar al pasado (30 años antes más o menos), sillas de ruedas de las de madera! ¿Cómo será la máquina de rayos? Me pregunté. Pues vieja, la respuesta era bien fácil. Entro en rayos, y el técnico en cuestión me dice, quitáte (con acento en la a) la cadena, la remera y el brasier. Te cagas, la cadena y la remera comprendidas, pero el bra....??? Perdone, no entiendo que me dice. Claro el colega empezó a flipar, yo con la mascarilla, el tubo de sangre y hasta que le expliqué que no hablaba su idioma... Al final accedió a utilizar sinónimos como corpiño o sujetador, y no le quedó más remedio que ayudarme a desvestirme y vestirme por culpa de la cosa esa que me perforaba el brazo. Creo que estaréis imaginando la situación no? Regreso a mi box y parece que empiezan a tardar más de lo que yo considero necesario. Me empiezo a agobiar un poco y de repente para mi tranquilidad entra una señora con una bandeja de comida y me dice que es para mí. No debe ser un error porque yo me voy ya mismo. No a mi me han dicho que te comas esto. No muchas gracias pero no tengo hambre. Este es el momento en el que casi me da algo. Comida???? eso que quiere decir, que no me van a dejar irme de aquí?? qué tengo la gripe A esa y por eso no dejan de sacarme sangre? dónde está mi placa? Me como la calabaza y el arroz hervidos por exigencias de la enfermera publicitaria y sigo esperando. Comí, bebí agua y vino el médico a decirme que mi gripe era común y que repose en mi casa. Menos mal, ya me veía durmiendo en el box con el del infarto al lado. Me quitaron por fin esa cosa del brazo, y me dí cuenta de la hospitalidad que tienen en ese hospital que cuando confirman que no es la A te dan hasta de almorzar!

2 comentarios:

  1. jajajjajaja el vídeo sin lugar a dudas es lo más de lo más

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  2. Joder menos mal que era un hospital privado jaja. Me costo adivinar que esa del video con cara de terrorista eras tu jaja

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